CLASE de YOGA en el PARQUE martes 9 de junio de 2020 Cristina Saraswati


CLASE de YOGA en el PARQUE 

martes 9 de junio de 2020

                                                                              Cristina Saraswati

Os dejemos la grabación de la clase 

CLASE de YOGA en el PARQUE martes 9 de junio de 2020 Cristina Saraswati        

CLASE de YOGA en el PARQUE jueves 4 de junio de 2020 Emilio Pushan


CLASE de YOGA en el PARQUE jueves 4 de junio de 2020

                                                                         Emilio Pushan

Os dejamos la grabación de la clase:

CLASE de YOGA en el PARQUE jueves 4 de junio de 2020 Emilio Pushan


CLASE de YOGA en el PARQUE martes 2 de junio de 2020 Cristina Saraswati


CLASE de YOGA en el PARQUE 

martes 2 de junio de 2020

                                                                              Cristina Saraswati

Os dejemos la grabación de la clase 

CLASE de YOGA en el PARQUE martes 2 de junio de 2020 Cristina Saraswati                                     


EL DESEO DIVINO (Cristina Paz – Saraswati)



Cristina Paz – Saraswati :

De los libros sagrados hinduistas entre el 800 y 400 A.C. Nos encontramos con las siguientes preguntas que son en mi humilde opinión, claves:

“¿Quién/qué induce a la mente a desear sus objetos? ¿Quién/qué impele a la vida a iniciar su viaje? “

 Como decían los antiguos sabios, el universo no tiene principio ni fin.  De ese deseo eterno, todo surge, desde la realidad más pequeña hasta la más infinita. Por lo tanto, podríamos decir Todo es, el Deseo de Dios.


EL DESEO COMO MOTOR DEL DESPERTAR (Pedro Alonso Da Silva)


EL DESEO COMO MOTOR DEL DESPERTAR

 

El deseo nos impulsa a dirigir nuestra mirada hacia una experiencia que esconde una pregunta para la que aún no tenemos respuesta. Hunde sus raíces en la inconsciencia para llevarnos más allá de ella. Nos puede colocar en una actitud de búsqueda, de expectativa ilusionante o de excitación incontrolada. Pero también tiende a despertar nuestros peores miedos. Aquellos que surgen ante la amenaza de que la imagen de dignidad que pretendemos mostrar al mundo se quiebre y deje asomar algo prohibido.

Cuando el miedo asoma, negamos el deseo, y al negarlo cobra fuerza. Sigue pulsando en lo más profundo de nuestra mente, esperando la tormenta perfecta para poder ser satisfecho, para entregarse a experimentar lo incomprendido, lo misterioso, lo que queda fuera de los límites de un sistema de pensamiento lleno de normas aprendidas.

Y así, muchos viven evadiendo las tormentas para no despertar al Míster Hide que llevan dentro, impidiéndose a sí mismos conocerse. Viviendo una vida escindida donde se confunde virtud con buenismo. Donde el interés por la espiritualidad es más una huída de la sombra que una verdadera atracción por la luz. ¿Quién querría ir a la luz cuando siente que hay algo en la oscuridad que le intriga profundamente y le hace sentir que se está perdiendo algo valioso?

Pero sucumbir a los deseos nos puede llevar a la otra trampa del mismo juego: creer que es la satisfacción de nuestros deseos lo que colmará nuestro vacío existencial.

Todo deseo cumple su función. No es un error. Obedece a una perfecta ley de causa y efecto. La mente no puede evitar sentirse atraída por aquello que no comprende aún. El deseo mueve el punto focal de la conciencia para fijarlo en los aspectos oscuros de nuestra experiencia. Oscuros por desconocidos o inconscientes, no por malvados.

Y cuando en lugar de pretender ser dignos para el mundo, le damos dignidad a nuestro deseo, mirando en la dirección que nos indica, sin juzgar el impulso y al mismo tiempo sin dejarnos arrastrar por él, es entonces cuando puede surgir la claridad y la comprensión que solo a través de la experiencia pueden ser integradas.

Llegar a ese punto suele requerir, en un proceso de prueba y error, perderse muchas veces en cualquiera de los dos extremos del espectro. Pero ¿qué importa? ¿No hemos venido a esto? ¿A experimentar la limitación, la separación, la pequeñez, para acabar recordando lo que de verdad somos?

El juego durará lo que duren los deseos. Los deseos durarán lo que dure la inconsciencia. Y la inconsciencia durará lo que dure nuestro miedo a mirar lo que deseamos.

¿Empezamos?

Pedro Alonso Da Silva


El Deseo (Ana Ruíz)



Deseo, poema de la Vida, juego de Dios, libertad de olvido de SI.

No soy tocad💗 porque mi Reino no es de este mundo, el mundo está en MI....y experimento en un pensamiento posible "porque de tal manera amó DIOS al mundo que entregó a su hijo unigénito para que "todo aquel" [...] que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

 

El AMOR, DIOS, AMÁNDOSE A SÍ MISMO A TRAVÉS DE SU HIJO UNIGÉNITO.... autoreconociéndose, siéndose en un juego de AMOR... con el poder de OLVIDARSE DE SI MISMO... juego de olvido en el que TE recuerdas y.... en EL, TE ABRAZAS Y LO ERES, EL....EL AMOR... AMÁNDOSE EN SU CREACIÓN Y RECONOCIÉNDOSE EN ELLA EXPRESANDO ASÍ SU AMOR, TEJIENDO UN UNIVERSO SOÑADO...DE AMOR ... AUTO ABRÁZÁNDOSE.... RECONOCIÉNDOSE en el tejido del UNIVERSO EN LA ÚNICA MENTE, en el único espacio sin espacio... en su esencia silenciosa autoconoscible por SI MISMO en un ABRAZO ETERNO, CREANDO INFINITAS EXPRESIONES DE SÍ EN SU ÚNICO Y ETERNO HIJO DE LA MISMA NATURALEZA QUE EL PADRE......

 

... TU ERES MI VERSO....


El miedo a la energía del deseo (Sergio Sanz navarro)

El miedo a la energía del deseo

                                                                                                                                               (Sergio Sanz navarro)